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Construcción de un Hospital materno-infantil
Kinyarugongo está a unos 280 kilómetros de Kampala, se tarda unas 5 horas en vehículo a tracción a las 4 ruedas. Sus 167.422 habitantes viven en la pobreza; sobreviven cultivando la tierra con métodos muy primitivos y dependen de las lluvias para recoger sus cosechas. En 1.976, con la colaboración de la población local, se construyó con adobes un pequeño dispensario, que a los largo de estos años se ha ido ampliando con grandes esfuerzos.
En los últimos 26 meses han atendido a 66.800 pacientes de todo tipo. Esta masiva afluencia colapsa las insuficientes instalaciones y hace muy difícil el poder atender dignamente a los pacientes.
En el centro, además de impartir medicina curativa, se realizan continuamente campañas de vacunación (tétanos, difteria, polio, tuberculosis, sarampión, etc.) además de campañas de sensibilización para prevenir el SIDA, las enfermedades de transmisión sexual y los embarazos precoces. También se da formación a las parteras tradicionales y educación higiénico-sanitaria y nutricional a las madres.
Para poder atender mejor estos servicios nos proponen la construcción de una maternidad, de un pabellón infantil y las letrinas y duchas necesarias. Ellos aportan el terreno y el equipamiento. El Ministerio de salud aporta la formación del personal sanitario, las vacunas y apoya las campañas de sensibilización y prevención. El Gobierno paga dos médicos y un supervisor médico, así como el conductor de la ambulancia. Los pacientes pagarán una pequeña cuota para adquirir los medicamentos necesarios y atender el mantenimiento del centro. La congregación de estas hermanas es local. Su compromiso es la educación y la sanidad; muchas de ellas estudian enfermería y administración de hospitales e incluso alguna es médica.
Solicitan nuestra colaboración para la construcción del pabellón de maternidad y el infantil. La congregación aporta dos hermanas enfermeras y una administradora.
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