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-Darle instrucciones claras, que no sean ambiguas.
-Escucharle atentamente.
-Utilizar reglas claras.
-Darle instrucciones breves.
-Ser tolerantes y moderados.
-Evitar las luchas de poder.
-No le subestiméis ni le encasilléis.
-No le prejuzguéis ni descalifiquéis.
-No le avergoncéis ni mortifiquéis por su comportamiento y mucho menos en público.
-Evitarle situaciones embarazosas.
-Proporcionarle comentarios positivos.
-Evitar sermonear.
-Dejarle ganar alguna batalla, hay muchas cosas por las que no merece la pena luchar.
-Intensificar la motivación.
-Si sabéis la respuesta no preguntéis.
-Intentar incentivos positivos. Enseñarle a planear y ayudadle a organizarse.
-Proveerle de un ambiente estructurado.
-Darle oportunidades para que él sea el centro.
-Enseñarle a esperar.
-Pedirle ayuda y mostrad vuestro agradecimiento.
-Reforzar su autoestima.
-Mirarle a los ojos cuando le habléis y pedirle que os mire.
-Preguntarle si ha entendido lo que le habéis dicho. Decirle que os repita lo que le habéis dicho y elogiarle si lo ha entendido bien (si lo ha entendido mal o a medias, volvédselo a repetir sin tono tedioso).
-Reconocedle los esfuerzos por mínimos que sean.
-Ayudarle a crear buenos hábitos de estudio. Exigirle en la medida de sus posibilidades.
-Favorecer su autonomía personal. Animarle a que tome decisiones.
-Concentraos en las características positivas de su personalidad en vez de las negativas.
-Decirle que le queréis y que le apoyáis incondicionalmente.
-Convertíos en su socio. Reforzar la comunicación con los profesores.
-Tratar de convertiros en el mejor defensor de vuestro hijo. No os déis por vencidos, luchad.
-No perdáis la paciencia.
-Conservad la calma (os tendréis que esforzar más que los demás padres).
-Tomaos descansos periódicos.
-Aprended los signos y reaccionad pronto.
Si falláis:
no os sintáis culpables
no os sintáis culpables
no os sintáis culpables
Y finalmente, disfrutad de los momentos buenos....que serán muchos.
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