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Las marismas de Urdaibai, además de un paisaje privilegiado, ofrecen una buena perspectiva para seguir el vuelo de las aves. Un pabellón situado en Gautegiz de Arteaga, donde ya se realizan anillamientos, se convertirá a partir de 2007 en el primer centro temático dedicado al fenómeno migratorio. El complejo, que reforzará la oferta turística de la comarca, nace con vocación didáctica y científica. Junto a las salas de exposiciones y el observatorio de aves, contará con módulos dedicados a la investigación.
La idea es de la asociación Naturgintza, que desarrolla proyectos concretos para la conservación del patrimonio natural. El de Urdaibai ha sido bautizado en dos idiomas: Elaia -golondrina en euskera- Bird Migration Center. Se integrará en una red internacional especialmente asentada en Inglaterra, aunque sus promotores aseguran que tendrá carácter «pionero. En Europa hay centros de naturaleza que tienen observatorios de aves, pero ninguno dedicado en exclusiva a la migración», afirma José Mari Unamuno, director del proyecto.
El recorrido por las instalaciones se ha planteado como un viaje. A la entrada del edificio, de 1.800 metros cuadrados, habrá una zona de exposiciones temporales y un aula meteorológica, ya que este factor «condiciona notablemente la migración de las aves». Después, los visitantes entrarán en un túnel que recrea el trayecto desde las zonas de cría, en el Ártico, hasta las de invernada, en África, «más allá del Sahara. Queremos que la gente haga este viaje con la ayuda de las nuevas tecnologías», añade Unamuno.
Por el camino, conocerán los paisajes de dos continentes a través de pantallas y efectos de sonido que se activarán a medida que cubran nuevas etapas. «La migración es uno de los procesos más sorprendentes de la naturaleza y todavía se desconocen muchas cosas», explica el director de Naturgintza, Asier Arrese. «Una golondrina que ha nacido en Suecia puede llegar hasta Sudáfrica, vive viajando». Un ciclo que tiene diferentes ritmos en función de las especies y de las condiciones ambientales.
Apoyo de la Diputación
Al salir del túnel, las aves, que hasta entonces aparecían en fotos, vídeos y diaporamas, se hacen reales en el mirador, situado «en primera línea de la marisma». La época del año más propicia para contemplar especies migratorias es el otoño. Alrededor de la torre de observación se habilitará una sala de conferencias y una exposición dedicada a Urdaibai, zona de descanso y alimentación en este largo viaje. Para algunas especies, también de cría. La reserva es «la zona más rica de Vizcaya desde el punto de vista de la avifauna», destaca el diputado de Medio Ambiente, Iosu Madariaga.
La Diputación ha apostado por el proyecto y ha reservado 500.000 euros en su presupuesto para 2006. El año que viene destinará una cantidad similar. El Gobierno vasco también se ha implicado, a través de varios departamentos. Contribuirá de forma importante a la financiación y la agencia Euskalmet gestionará el aula meteorológica. Los responsables de Naturgintza también buscan la colaboración del Ministerio de Fomento y de entidades bancarias y empresas privadas para cubrir un presupuesto que asciende a tres millones de euros.
Las obras comenzarán en primavera y se espera que el centro abra sus puertas en otoño de 2007. El pabellón donde se instalará, una antigua fábrica de pescado, mantendrá las bóvedas originales y ampliará las superficies acristaladas. El proyecto cuenta con el respaldo del Ayuntamiento de Gautegiz de Arteaga, que trabaja en el impulso del turismo 'verde'. Además de la vertiente científica y de educación ambiental, la iniciativa contribuirá a realzar los atractivos de la comarca, dentro de una ruta donde se enmarcan, entre otros puntos de interés, las cuevas de Santimamiñe y el bosque de Oma.
En una segunda fase, se habilitarán pasarelas de madera junto al pabellón para que los visitantes puedan adentrarse en la marisma sin dañarla. Las personas que tengan interés pueden ir más allá de la visita y colaborar en el anillamiento científico de aves. En los últimos tres años se ha identificado a unos 10.000 ejemplares de golondrinas, carriceros, petirrojos, mirlos y otras especies.
La golondrina que da nombre al centro es todo un símbolo, por su vinculación al paisaje del campo vasco y por su fragilidad. «Es un indicador del estado de la campiña atlántica, que está desapareciendo en el País Vasco», advierten los expertos. El declive del caserío les priva de los lugares donde habitualmente nidifican al llegar a Urdaibai después de pasar el invierno en África.
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