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«Buscar el equilibrio»
El presidente de la agrupación ciudadana Karrantza Naturala, Raúl Palacio, asegura que algunos ejemplares «pesan la mitad de lo que deberían. Están pasando hambre. Ahora bajan con más rapidez al parque de El Carpín». El colectivo pide a la Diputación que recapacite «por el bien de los animales y los ganaderos», un colectivo que «se verá perjudicado» por el cierre del muladar. Las denuncias de ataques al ganado vivo empezaron a raíz de la 'dieta' «impuesta por la crisis de las 'vacas locas'», recuerda.
«El buitre no es depredador», recalca Palacio. «Nunca ataca a animales sanos, sólo a los que están pariendo o enfermos a punto de morir», corrobora un responsable de la sociedad ornitológica Lanius. La Diputación ha anunciado que el cierre de la buitrera es provisional y espera tomar la decisión definitiva en agosto, tras hacer un seguimiento -con un vigilante sobre el terreno a partir del 1 de marzo- de incidencias y posibles ataques.
Los expertos temen la llegada de la primavera, época de partos de los terneros, que puede formar un «cóctel explosivo» con la situación de los buitres. En Lanius apuestan por «buscar el equilibrio. El cierre del comedero no es la solución, como tampoco se deben echar todos los cadáveres. Parte del incremento de la población puede ser artificial». Además de las repercusiones en la fauna y el ganado, a Karrantza Naturala le preocupa la afección a los valores de Ordunte. Las aves rapaces forman parte del patrimonio de este privilegiado paisaje, tal como puso de relieve el estudio de impacto ambiental del fallido parque eólico.
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