Asociación de diabéticos de Álava
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Los padres de niños diabéticos piden que sanitarios les inyecten la insulina en el colegio
«No podemos depender de la buena voluntad de los profesores», afirman
 
Los padres de niños diabéticos menores de 12 años han pedido al Gobierno vasco que habilite un sistema para que personal sanitario se ocupe de inyectarles la insulina en horario escolar.
«No podemos depender de la buena voluntad de algunos profesores», se quejan. Las asociaciones de enfermos tienen contabilizados en Euskadi a 75 pequeños con este problema, que en ocasiones les ha obligado a cambiar de colegio o ha forzado a alguno de sus progenitores a dejar el trabajo.

La principal dificultad que afrontan estas familias es la dosis de insulina del mediodía, ya que la matinal y la vespertina se inyectan fuera del horario escolar. En algunos casos, el propio personal de la escuela se encarga de administrar la sustancia a los pequeños, después de recibir una mínima preparación sanitaria. Pero, en otros, los profesores y los monitores de comedor se niegan a asumir una responsabilidad que no les corresponde: «O deja de trabajar uno de los padres, o reduce su jornada, o se recurre a los abuelos, o se cambia de colegio», resume Juan Carlos de la Hera.

En su caso, sólo la última opción resultó viable. Su hijo tuvo que dejar el centro público bilbaíno en el que lo habían matriculado y pasar a un colegio concertado de las inmediaciones. «La andereño le hace seguimiento y le pone insulina, pero lo hace por una cuestión personal. Nos parece que la educación de un niño no puede depender de esta buena fe. Además, entendemos que un profesor está para educar y no para hacer alquimias mezclando insulinas», argumenta el padre.

Inconsciente

Las asociaciones de enfermos de diabetes iniciaron sus conversaciones con el Ejecutivo autónomo en 2003, con la intención de que se desarrolle un protocolo entre Educación y Sanidad. Según su idea, no haría falta que el personal sanitario estuviese de forma permanente en el colegio, sino sólo a las horas clave. Además, plantean la necesidad de que los profesores con alumnos enfermos reciban una formación específica, de modo que conozcan los síntomas de un bajón de azúcar y reaccionen correctamente. «La semana pasada -relata Juan Carlos de la Hera-, un chaval de Portugalete se quedó inconsciente en el comedor. Afortunadamente, una de las personas que había allí sabía lo que había que hacer».

Por ahora, según las asociaciones, el Gobierno vasco sólo ha respondido con «buenas palabras», pero el problema irá a más: «Cada vez hay más niños a los que se diagnostica diabetes», aseguran.
http://www.elcorreodigital.com/alava/edicion/prensa/noticias/Otros/200601/18/VIZ-OTR-016.html