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En una cazuela se ponen los mejillones bien rascados y limpios, se añade un poco de agua, se tapan y se ponen al fuego para que se abran. Cuando ya están abiertos se les quita el caparazón de media parte y se dejan en un plato; el caldo que han dejado se guarda para añadir después a la sopa. Se limpia convenientemente el rape, el langostino y las rodajas de clamares. En una cazuelita de barro se echa una cantidad de aceite y se ponen tres mejillones – de los ya preparados- con su parte de caparazón que toque el fondo de la cazuela, por encima se pone una capa de patatas peladas y cortadas a rodajas un poco gruesas, el pescado bien esparcido y se acaba con el resto de los mejillones. Por encima se echa un poquito de ajo, perejil, unas briznas de azafrán picadas, el jugo colado de los mejillones, y si hace falta, se añade un poco de agua para que cubra todos los ingredientes de la cazuela, se sala, se tapa y se deja cocer con poco fuego durante 30-35 minutos, aproximadamente, meneando la cazuela de vez en cuando para evitar que se pegue. Se sirve muy caliente.
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