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Los bosques autóctonos protegen el suelo contra la erosión; la fauna silvestre encuentra en ellos refugio y una estupenda despensa; ¡un solo roble alberga hasta 300 especies distintas de insectos!; utilizados de forma racional los bosques autóctonos proporcionan materias primas muy útiles y renovables como madera, caucho, resinas, frutos, remedios medicinales; son además el pulmón de nuestro planeta y contribuyen a mejorar nuestra calidad de vida.
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