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Sobreexplotación de la anchoa.
El instituto vasco Azti está realizando la campaña de estudio de los huevos de anchoa en el Golfo de Vizcaya. Según sus primeros datos, que se suman a los aportados por los siete barcos del Gobierno vasco, la biomasa se encuentra muy por debajo del llamado nivel límite, fijado en 21.000 toneladas, con lo cual no está garantizada su sostenibilidad». Es decir, hay un claro riesgo de desaparición de anchoa en el Golfo de Bizkaia.
Azti aconseja plantear el cierre de la pesquería comercial, a la espera de un nuevo dictamen científico, además de la adopción urgente de medidas de gestión que garanticen la recuperación de la especie.
La probabilidad de que esta catástrofe ocurra es alta. Gobierno Vasco exigió ayer al central que solicite de forma inmediata a la Comisión Europea el cierre de la pesquería para todas las flotas durante este año y que no la vuelva a abrir hasta constatar la recuperación de la especie.
El Gobierno central tiene parte de culpa por haber otorgado a los pecadores galos esa capacidad de sobreexplotación a través de la cesión de cuotas, recogidas en el acuerdo de Arcachón. El Gobierno central y la UE deben forzar a Francia para que no salga a pescar.
A pesar de práctica desaparición de la anchoa de nuestras aguas, a partir del 1 de junio los pescadores franceses están saliendo a pescar anchoa. Tendrían vía libre para reanudar las capturas de bocarte a partir del 1 de junio, al finalizar el paro primaveral al que están obligados.
Los arrantzales vascos piden un paro biológico y el cierre de la pesquería para este año, la anulación del acuerdo de Arcachón con Francia, que se permita al sector negociar el límite de capturas anual (TAC) con Bruselas y un aumento de las ayudas, rechazadas por insuficientes.
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