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Compartimos con los manifestantes y organizadores el impacto ambiental que ya ha producido y producirá a la ciudad y la ausencia de beneficios económicos y sociales a los vecinos de Bilbao.
Se han talado árboles históricos al desaparecer la Plaza Darío de Regoyos entre el Parque y Gran Vía, aparte de destruir su reciente remodelado patrimonio artístico.
Los atascos y la falta de seguridad en la circulación que está provocando desde hace un mes el acondicionamiento de varias de las calles más bonitas de Bilbao para transformarse en un circuito de carreras urbano, son ya de por sí un enorme efecto negativo para los bilbaínos y nuestros visitantes, que no compensa la realización de la carrera.
El hecho de tratarse una mera de carrera de velocidad de motor no da una imagen ecológica ni sostenible de Bilbao, ya que sólo fomenta el peligro de conducción, el ruido y el consumo desmesurado de combustible fósiles.
El Ayuntamiento se ha gastado 9 millones de euros y ni siquiera es seguro el dinero que recuperará con las entrada.
¿No sería mejor proyectar la imagen de Bilbao en otros eventos más internacionales de carácter cultural, social o medioambiental, que empeorar la imagen de ciudad, ruidosa y saturada por los coches?
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