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16 DE FEBRERO DE 2005, ENTRA EN VIGOR EL PROTOCOLO DE KIOTO. DEBE SER EL COMIENZO DE UNA NUEVA ERA SIN PETROLEO CON NUEVAS ENERGIAS LIMPIAS.

 

El cambio climático producido por el hombre hace que el Planeta y la humanidad no puedan esperar más. El Protocolo de Kioto surgió para poner coto a las emisiones de gases causantes del efecto invernadero. Una iniciativa que contempla el comercio de emisiones como forma de hacer compatible desarrollo y ecología. Con la adhesión del Gobierno ruso al protocolo de Kioto se superará el 55% requerido para desbloquee su aplicación. La UE decidió darle efectividad y fijar límites y objetivos: reducir las emisiones en el período 2008-2012 en un 8% respecto a 1990. España es uno de los países más alejados de esta meta.Euskadi ha hecho mejor sus deberes, pero 60 de sus industrias se verán implicadas por la regulación. Desde el 1 de enero de 2005 está en vigor el régimen de comercio de emisiones de gases de efecto invernadero.

 

Eran 180 los países firmantes, que hasta ahora habían ratificado el protocolo, entre los que no se encuentra EEUU. Sólo alcanzaban el 44,2% de esas emisiones. Pero gracias a la incorporación de Rusia, cuya contribución a la contaminación global es del 17,4%, se supera el nivel exigido, el 55% de las emisiones de dióxido de carbono mundiales.  EEUU, cuyas emisiones de gases de efecto invernadero suponen el 36,1% de todo el planeta, el nivel más elevado, anunció hace dos años y medio que no ratificará el protocolo. La UE aporta el 24,2% de las emisiones y Japón, el 8,5%. Ahora, se trata de lograr que, entre 2008 y 2012, los niveles de polución se reduzcan en un 5,2%, tomando como referencia los niveles existentes en 1990.

Ahora ha sido ratificado por 129 países y persigue reducir, entre 2008 y 2012, las emisiones de dióxido de carbono, metano, óxido nitroso, hidrofluocarbono, perfluorocarbono y hexafluorocarbono de azufre.

En España el Gobierno priorizará el uso de las centrales de ciclo combinado de gas frente a las más tradicionales de carbón, para cumplir con las exigencias que impone la Unión Europea derivadas del protocolo de Kioto. Así se desprende del plan nacional de asignación de emisiones contaminantes de dióxido de carbono (CO2) para el período 2005-2007, presentado el 8 de julio por España ante la Comisión Europea, que contempla la eficiencia energética como el criterio principal en el reparto de derechos.

 

Se estima en 90 millones de euros anuales la inversión que deberá realizar la industria española para cubrir sus necesidades de emisión. Se prevé que un 7% de los derechos se adquieran en el mercado europeo a partir de enero de 2005, sin distinción entre países o sectores.

El documento presentado limita a 161,25 millones las toneladas de CO2 anuales asignadas a la industria española entre 2005 y 2007. De esta cifra, el sector de generación eléctrica deberá bajar de las 97 toneladas utilizadas en 2002 a 86,4 en 2006, el refino de petróleo y la siderurgia verán aumentada su cuota -de 14,86 a 15,97 toneladas, y de 10,85 a 11,94 toneladas, respectivamente- y algo parecido ocurre con el sector del cemento y la cal, el vidrio y la industria cerámica, y la pasta de papel, papel y cartón.


 

En España hay unas 2.000 instalaciones de las industrias siderúrgicas, papeleras, petroleras, de generación eléctrica, azulejeras, cementeras y del vidrio a las que se tienen que asignar unos derechos de emisión concretos. Las empresas cuyas emisiones superen los derechos obtenidos, tendrán que comprarlos en el mercado.

Las empresas podrán calcular si les compensa reducir sus emisiones y vender derechos o mantenerlas e incluso aumentarlas, y comprar los derechos en el mercado. En España, según los primeros análisis sectoriales, los derechos no alcanzarán a todos, máxime cuando el país lleva una considerable desviación de los objetivos propuestos.

Los expertos calculan que si los precios se sitúan entre 20 y 32 euros por tonelada, habría que comprar derechos por valor de 3.000 a 5.000 millones de euros.

Las industrias de siderurgia, cemento, cal, vidrio, cerámica y papel y las eléctricas, son las más afectadas y también más reticentes. La multinacional Arcelor, que incluye la española Aceralia, ha llegado a recurrir la directiva comunitaria.

 

En el resto de la Unión Europea: Italia, Grecia, Chipre, Hungría, Malta, Polonia y la República Checa no han presentado planes. De los planes presentados, sólo los de Dinamarca, Eslovenia, Holanda, Irlanda y Suecia han sobrevivido al escrutinio comunitario sin problemas, mientras que los de Alemania, Reino Unido y Austria tendrán que sufrir modificaciones, cuya satisfacción llevará emparejada su aprobación automática por parte de la Comisión.

 

Euskadi. Las emisiones totales de gases de efecto invernadero en el País Vasco han aumentado hasta el 2002 en un 28,6 por ciento por encima del año base (1990).
Superamos en 14 puntos lo establecido en el Protocolo de Kioto.

Por sectores, las empresas energéticas destacaron entre las que más aumentaron las emisiones de CO2. Durante 2002 produjeron un 70% más de contaminantes que en 1990. Las industrias de siderurgia, cemento, cal, vidrio, cerámica y papel y las eléctricas, son las más afectadas y también más reticentes. La multinacional Arcelor, que incluye la española Aceralia, ha llegado a recurrir la directiva comunitaria.

Las emisiones debidas al sector residencial y de servicios se incrementaron en un 43%, y las procedentes del de residuos en un 19%. Las del agrario y el de industria y construcción, por el contrario, crecieron un 9% y un 11%, respectivamente, por debajo de lo establecido en Kioto.

El transporte presenta las peores cifras, sus emisiones han crecido en un 77% en este periodo. Usamos en exceso el vehículo privado y se abusa del transporte de mercancías por carretera en detrimento del tren de mercancías.

El País Vasco no es ajeno a la problemas de una producción energética tan dependiente de los combustibles fósiles, lo que implica un aumento notable de la cantidad de dióxido de carbono vertido a la atmósfera y el peligro de alteración del equilibrio térmico del planeta.

 

El Departamento de Industria del Ejecutivo autonómico ha elaborado una propuesta de plan energético hasta 2010 que quiere aprobar antes del otoño. Un componente importante del nuevo programa es el fuerte impulso que se quiere dar a las energías renovables, en especial la eólica, con peso aún escaso en Euskadi. En 2000 tan sólo representaba un 2% del suministro eléctrico, tasa que el Gobierno

Vasco quiere que alcance el 12% en 2010. Asimismo, el plan recoge la previsión de duplicar el consumo de gas natural, impulsado por las necesidades de las nuevas centrales eléctricas (Bahía de Bizkaia, Zierbena y ESB Amorebieta).

No obstante el transporte y el consumo energético alejan a Euskadi de los compromisos de Kioto. Las emisiones con efecto invernadero siguen 13 puntos por encima del protocolo ambiental. Euskadi sigue lejos de Kioto. Las emisiones de gases con efecto invernadero apenas han variado en el último año y se mantienen en 19,4 millones de toneladas, según los datos del Gobierno vasco. Desde 1990, el año de referencia, en Euskadi la emanación de gases a la atmósfera ha aumentado un 28%; eso supone que está trece puntos por encima de lo que establece el protocolo. Más cerca que la media española, donde el incremento es de un 40%, pero muy por debajo de los resultados obtenidos en la Unión Europea.

El sector energético es el que más incide en el cambio climático en Euskadi. Entre 1990 y 2003 las emisiones han crecido un 102%, por que se ha multiplicado por cinco la energía eléctrica generada en la comunidad autónoma.

 

El transporte. ha pasado a ocupar el segundo puesto entre las actividades más nocivas, muy cerca ya del sector energético, y ha desbancado a la industria. Mientras las fábricas reducen su potencial contaminante al incorporar mejoras en sus procesos productivos, el tráfico continúa con su crecimiento «constante y alocado». En 2003, las emisiones aumentaron un 8%.

Si queremos cumplir Kioto hay que pasar a los hechos cambiando nuestros hábitos de transporte, pasando de un sistema basado casi al 100% en la carretera a potenciar la intermodalidad y el transporte ferroviario.

Hay 62 empresas vascas (71 factorías) que están afectadas por la nueva normativa sobre emisiones de CO2, de acuerdo al Protocolo de Kioto. Ya han presentado al Gobierno vasco sus solicitudes de emisión. Las compañías pertenecen a los sectores industriales como principales emisores de dióxido de carbono y desarrollan actividades vinculadas con la energía, el acero, el cemento, el papel, el vidrio y la cerámica.

La Administración central será la encargada de definir ahora cuáles son las emisiones autorizadas para cada una de estas empresas, durante el periodo 2005-2007. Los derechos asignados a cada empresa para ese periodo de tres años serán gratuitos. Sin embargo, las compañías que vayan a emitir a la atmósfera más CO2 que el que tienen autorizado, deberán adquirir derechos adicionales en un mercado europeo creado al efecto. Por el contrario, las compañías que consigan mantener sus emisiones por debajo de las cantidades asignadas inicialmente podrán vender los derechos de emisión que les sobren en ese mismo mercado.

Entre las 60 empresas vascas afectadas por la directiva europea figuran las centrales térmicas de Santurtzi y Pasajes; la refinería de Petronor; cementeras como Rezola y Lemona; siderúrgicas como la ACB; químicas, papeleras, fabricantes de vidrio y de productos cerámicos (tejas, ladrillos, azulejos...). Estas compañías deberán entrar en el comercio de emisiones de acuerdo con los derechos que se les asigne en el PNA.

Según el Ihobe, el sector industrial vasco, que contribuye en un 25% a la liberación de gases de efecto invernadero, ha reducido las emisiones un 25% desde 1990. Sin embargo, el energético, que aporta un 28%, ha registrado un aumento del 59%, debido principalmente al mayor consumo de electricidad en los hogares. Pero el peor comportamiento corresponde al transporte, que representa el 26% y ha experimentado un incremento del 71%.

 

Problema global. Lamentablemente las grandes compañías energéticas e industriales de todo el continente lo perciben como una pérdida de dinero que llevar a sus arcas al hacerles perder competitividad frente a otros países que no lo van a cumplir (EEUU, Rusia? O Japón).

A esta negativa se le suma que ni siquiera el Protocolo de Kioto ha sido ratificado por el mínimo establecido para que entre en vigor: el 55% de los países industrializados y que entre los firmantes sumen el 55% de las emisiones. Tras el rechazo de Estados Unidos, que supone el 36,5% de las emisiones, la aprobación depende de que Rusia lo suscriba.

La novena Cumbre del Clima de Milan ha recibido la noticia de que Rusia no ratificará el Protocolo de Kioto sobre reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero, en su forma actual. Aducen que la limitación de las emisiones de gases de efecto invernadero les impediría crecer más del 2,5% del PIB al año. El apoyo de Rusia es decisivo para la efectiva entrada en vigor del acuerdo.

El Protocolo de Kioto ha sido ratificado hasta el momento por 120 países, entre los que se incluyen los miembros de la UE, pero no será vinculante si no es avalado por un número de estados que alcance el 55% del total de las emisiones de gases de efecto invernadero que provocan el calentamiento terrestre.

Estados Unidos, primer agente contaminador del mundo, con el 36% de las emisiones que producen los países industrializados, se retiró en marzo de 2001 del protocolo de Kioto por juzgarlo demasiado severo para sus intereses extremadamente capitalistas.

En Milán, los expertos advierten que sin las medidas previstas en el protocolo de Kioto, la Tierra se calentará 5,8 grados al final de este siglo, lo que causará alteraciones del clima, desertificación y un aumento de 80 centímetros en el nivel del mar.

Abordar el cambio climático que está provocando la actividad humana desde el mero egoísmo nacional, anteponiendo el desarrollo económico a la protección de la Naturaleza, como lo hacen Estados Unidos y Rusia, o desde el economicismo de ciertas empresas es una apuesta por el ddesprecio al medio ambiente del Planeta y absolutamente irresponsable para las generaciones venideras.

La Unión Europea, sin embargo, no quiso esperar al desenlace de las negociaciones sobre Kioto y en octubre del año pasado aprobó una directiva que establece un régimen para la compra y venta de derechos de emisión de CO2 y otros gases de efecto invernadero. La normativa afecta al sector energético e industrial. Su objetivo es lograr a escala europea una reducción de las emisiones del 8% en el período 2008-2012 respecto del año 1990, que se toma como base. Dentro de este plan, a España se le permite un aumento del 15% en relación a ese ejercicio, pero el problema es que ya ha sobrepasado con creces ese porcentaje porque acumula un incremento del 38% entre 1990 y 2002, un exceso que le ha convertido en uno de los países más alejados de los objetivos de la UE. Tiene, por tanto, mucho esfuerzo que hacer.


 

Los ciudadanos podemos acercarnos a los compromisos de Kioto con hábitos tan sencillos como:

 

-          Poner la calefacción sólo cuando hace falta y nunca a una temperatura superior a 21 grados.

-          Sólo con no tener el televisor en 'stand by', ahorramos millones de toneladas equivalentes de CO2.

 

-          Se recomienda utilizar bombillas de bajo consumo energético y

 

-          Poner en marcha los electrodomésticos cuando estén cerca del límite de su capacidad


 

Los ciudadanos también debemos renunciar a algunas costumbres: al abuso del  automóvil, caminando, usando el transporte público o evitando desplazaminentos innecesarios. Cada jornada 372.000 vehículos circulan por la carreteras de Euskadi., aumentando en un 70% la emisiones de CO2 en la última década.

 

Para saber más del cambio climático enlaza con nuestra sección de documentos o con

www.euskalnet.net/ekolan/noticias

 www.worldwatch.org