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Recolecta setas de forma sostenilble.
Las setas no son más la parte visible de un hongo. Son carpóforos u órganos fructíferos que los hongos necesitan para reproducirse. Tienen un ciclo vital de varios días. El sombrero de la seta es capaz de generar entre 10 y 20 mil millones de esporas.
El resto del hongo son raicillas, hilos, hifas o cordones subterráneos, bajo la seta, llamado micelio. Suelen conectarse con otras setas, formando en realidad un solo ser. Dicen que el ser más grande y viejo de la Tierra es un hongo Armilaria bulbosa cuya masa de micelio ocupa 15 hectáreas de un bosque canadiense, con una edad de entre 1.500 y 10.00 años.
Algunos hongos se micorrizan, es decir, se asocian de forma simbiótica a las raíces de los árboles aumentando la capacidad de absorción de sus raíces.
- Consulta las guías y fórmate en charlas y jornadas micológicas. Apunta en una cuaderno toda la información de la seta, dibujo, disposición, hábitat y sustrato.
- Utilaza siempre una cesta de mimbre o una caja de fruta que permita que las esporas caigan y se propaguen. No uses bolsas de plásticos ya que impide esto y además favorece la fermentación con el riesgo de que alguna venenosa contamine a ejemplares comestibles. Lo ideal es una cesta de mimbre ancha y baja dónde quepan el máximo de ejemplares sin amontonarse.
- Coloca las setas sobre la cesta con las láminas o poros hacia abajo y nunca hacia arriba.
- Corta las setas al ras con un cuchillo o navaja para permitir que el micelio, parte subterránea del hongo, permanezca vivo y para que todos los años haya cosechas. La navaja es esencial para desenterrar algunos ejemplares, o para cortar limpiamente los pies o los sombreros para su reconocimiento; incluso podrás limpiar con ella algunas partes de la seta in-situ.
- Corta los ejemplares limpiamente por la base del pie. Esto facilitará su limpieza y no causarás daños al micelio si éste es muy superficial. Pero ante la más mínima duda, desentierra totalmente la base del pie, ya que una volva que haya quedado enterrada puede ser tu perdición.
- Otro instrumento que es conveniente llevar encima es una buena lupa o un cuentahílos, que nos permitirá observar los ejemplares más pequeños, así como las características más diminutas de cada seta.
- Retira en el monte aquellas partes de la seta que no van a ser consumidas (poros de los boletos, los pies cuando no los vayas a cocinar...). De esta manera contribuirás a perpetuar la especie.
- Recoge las sólo las setas que vayamos a consumir. Desecha aquellas que sean demasiado jóvenes o que ya estén muy maduras. Los ejemplares excesivamente maduros de setas perfectamente comestibles pueden llegar a ser indigestos e incluso tóxicos. Además hay que dejar algún ejemplar en el bosque para que disemine las esporas.
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