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Nada se compró hecho o prefabricado. Todo está elaborado a mano y de manera artesanal, hasta los cañoncitos de los laterales de la nave se hjicieron de latón, tras muchas horas de trabajo, con un taladrito de mano.
La estampa de popa también es de hueso y los mástiles, de roble.
Las mujeres del Hogar han sido las encargadas de elaborar en su taller de costura las velas, las cuales todavía no han sido incorporadas al barco.
El presidente del Hogar de Zumaia, uno de los artesanos que han colaboradao en esta obra de arte, destacó que, por tratarse de un trabajo totalmente manual, los materiales han sido adquiridos de forma gratuita, aunque de manera muy seleccionada. Aparte del roble, la teka americana proviene del mercante Rosellón que hace algunos años fue desguazado en el Puerto de Pasajes. Otras maderas han sido aportadas por amigos, lo mismo que el latón y el hueso. También destacó José Agustín Aizpurua que este galeón constituye la primera obra de envergadura que se realiza en el taller de terapia ocupacional del Hogar de Zumaia. "Antes -afirmo - se hacian algunas cosas, generalmente chapucillas de uso particular, como bastones o portaretratos".
Las últimas labores que le restan a este "San Felipe" a escala son las talla de algunos detalles en hueso, una labor que lleva algún tiempo y el barnizado, proceso relativamente fácil por que se realiza a través de spray. El barniz, incoloro tiene la ventaja de que protege de insectos y parásitos de la madera. Se le piensa dotar a esta embarcación a escala, una vitrina digna para que ocupe un lugar de honor dentro del Hogar de Zumaia.
De momento, los socios del Hogar no se han planteado la prespectiva de exponer la maqueta, una vez finalizada, fuera del Hogar, o de presentarla a un concurso. "Ante todo - afirmó Aizpurua- el barco pertenece al Hogar y aquí se va a quedar, queremos tenerlo siempre, aquí como exponente de la labor que un día nos propusimos un grupo de personas que nunca habíamos hecho estas cosas". En efecto, una labor que requiere muchas horas, "las que tenemos los jubilados", como manifestó Aizpurua y que cobra especialmente mérito al saber que todos los creadores eran profanos en la materia antes de iniciarse en el modelaje (ahora, sin duda y a tenor de los resultados se han convertido en unos expertos).
"Ninguno de los que hemos colaborado en el barco - señalo el presidente- teníamos nada que ver con esta actividad, nos ha movido a ello la afición y el amor propio de dar continuidad a una obra iniciada. Era la primera vez que lo intentabamos y creo que lo estamos logrando".
Tal es la aceptación que está maqueta ha tenido en el Hogar que no pocos han animado a los creadores para que sigan en esta linea.
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